viernes, 12 de agosto de 2016




Los tanques de almacenamiento  son una opción indispensable  para el manejo y transporte de  gases o líquidos a presión ambiente. Esta estructura metálica – en su mayoría de forma cilíndrica-  preserva en un estado óptimo los hidrocarburos y hace la función de medidores  en los despachos de producto, y son los únicos aprobados actualmente por la Aduana.

Dentro de la gran variedad de tanques para almacenar, encontramos a los de tipos atmosféricos que se caracterizan por tener siempre la misma presión del lugar donde se encuentra. Estos recipientes tienen el tamaño de acuerdo a las cantidades de contenido que trasladen y pueden acomodarse de forma vertical u horizontal de acuerdo a los efectos del espacio.

Existen dos tipos de tanque atmosféricos, los cuales son:

1.     Tanque atmosférico de techo fijo: Es aquel que tiene la superficie del techo en forma de cono y es  soportado por columnas. Opera entre espacios, cuenta con canales de ventilación que permiten que la presión se mantenga estable en su interior durante la emisión  de vapores. Esta se usa para productos no ligeros o no inflamables como el agua, asfalto, diésel y petróleo crudo. Dentro de los atmosféricos encontramos dos tipos: Los techos soportados y los autosoportados.

2.     Tanque atmosférico de techo flotante: Estos tanques se emplean para almacenar productos ligeros como el alcohol,  la gasolina y otros combustibles. El diseño de su techo contiene una cubierta soportada por flotadores metálicos y tiene como propósito reducir o eliminar la cámara de aire o espacio libre entre el espejo líquido y el techo, además  de proporcionar un medio aislante para la superficie del líquido y así reducir la velocidad de transferencia del calor al producto almacenado durante los periodos en que la temperatura ambiental es alta, evitando la formación de  gases, la contaminación  del medio ambiente y el riesgo de portar productos inflamables.


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